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El Zumbido Verde

Contaminación: ¿llanto de neo hippies o genocidio sistemático?

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El tema de la contaminación es un tema complicado, polémico y rodeado de mucha desinformación. Va mucho más allá de agujeros en la capa de ozono, o de emisiones de dióxido de carbono y el calentamiento de la tierra. Personalmente creo que es uno de los mayores problemas de la humanidad, y me desespera y aterroriza la total inconsciencia social que existe. Es un problema ecológico, si, pero es sobre todo un problema de c Como siempre, es un tema profundamente político, y probablemente tal vez el mayor genocida de la historia.

Hace un poco más de 50 años, en 1962, se publicó un libro que removió y sacudió muchas cabezas: Primavera Silenciosa, de Rachel Carson. Fue un libro clave para la historia, no sólo del movimiento ‘verde’, sino que me atrevería a decir que de la humanidad. Primavera silenciosa es fundamental porque fue la primera vez que una persona dijo, demostró y fue escuchada (porque seguro mucha gente más antes ya había dicho y gritado cosas parecidas, pero casi nadie quería oír), al sostener que los compuestos que estábamos usando y liberando al ambiente podían causar mucho daño. El libro llamó mucho la atención porque hablaba de un ave muy simbólica para Estados Unidos: el águila calva.

Rachel Carson demostró cómo el DDT, ese insecticida mágico que nos libraba de todas las plagas: desde los piojos hasta los mosquitos, literalmente estaba silenciando la primavera. De alguna manera el DDT hacía que las cáscaras de los huevos de las aves sean más frágiles, y por eso cuando los huevos eran empollados se rompían. El libro explicaba cómo este insecticida pasaba del agua o el suelo a las aves, y cómo mediante complejos procesos metabólicos, reducía drásticamente el contenido de calcio de la cáscara de sus huevos, afectando a su dureza.

Primavera silenciosa plantea dos procesos que son fundamentales para entender la problemática de la contaminación: la bioacumulación y la biomagnificación. No es extraño, que suenen a esas palabras con las que nos duerme gente, que probablemente se sienta más importante o inteligente usándolas; pero en realidad son dos términos muy sencillos de entender. La bioacumulación significa que ciertos compuestos se quedan en el cuerpo (puede ser en una célula, en un hongo, en una planta, en un gusano, etc), y no son eliminados. La biomagnificación, en cambio, significa que esos compuestos que han sido bioacumulados se encuentran en más cantidad en los seres vivos que se alimentan de otros seres vivos. Por ejemplo, una lombriz al alimentarse ‘come’ DDT, y lo bioacumula en su cuerpo; pero esta lombriz a su vez es comida por un pez, y ese pez come muchas lombrices en su vida, y también bioacumula el DDT, entonces proporcionalmente tiene más DDT que la lombriz, no sólo en cantidad, sino también en relación a su tamaño y peso, se podría decir que tiene un mayor porcentaje de DDT que la lombriz. El pez también es alimento de otros animales, como los seres humanos, o el águila calva, y el proceso se repite: la lombriz tiene una mayor concentración de DDT que el sedimento del río, el pez tiene una mayor concentración de DDT que la lombriz, y el águila tiene una mayor concentración que el pez, es decir, que el DDT se ha biomagnificado.

Hasta ese momento, solamente quienes se dedicaban a la ecología estudiaban esas complejas redes de quién se alimenta de qué (o de quién), que se conocen como redes tróficas (hay quienes todavía las llaman cadena trófica o pirámide trófica). Primavera silenciosa, no sólo demostró que las cosas que liberamos al ambiente pueden causar daño, sino también que los seres humanos no estábamos tan aislados como creíamos, y que nuestra basura regresa a nosotros. Una vez más, la noción de la naturaleza metropolitana había sido retada y derrotada.

Más allá del DDT

Según Annie Leonard ( http://www.yutube.com/user/storyofstuffproject?feature=watch ), hoy en día existen más de 100.000 compuestos sintéticos (es decir, que han sido creados por el ser humano, como el DDT) en el mercado, y no ha sido estudiado el impacto sobre la salud humana de la mayor parte de ellos. El asunto se va volviendo escalofriante, cuando uno se entera que no ha sido evaluado el efecto sinérgico de ninguno de estos compuestos. ¿Por qué esto es escalofriante? Simplemente porque al ser liberados al ambiente estos compuestos pueden interactuar con otros compuestos, también sintéticos o incluso con los naturales, y esto puede cambiar su comportamiento y su forma de acción, de hecho, es el escenario más probable.

Todos estos compuestos son utilizados todo el tiempo en nuestra vida diaria, en el transporte, en la agricultura, en la industria, en el comercio, en la producción en general, y hasta en el saneamiento ambiental, e incluso nos hemos convencido que son indispensables, que necesitamos de ellos, aunque irónicamente ni siquiera sepamos que existen o cómo se llaman. Este desconocimiento hace que simplemente no tengamos la más mínima noción del riesgo, aunque muchos de ellos efectivamente pueden no causarnos daño (a nosotros, a otros seres o al ecosistema), otros pueden estar haciéndolo, y nosotros ni si quiera lo sabemos y seguimos usándolos.

Es mucho más lo que no sabemos de todo, que lo que sabemos, aunque pretendamos creernos lo contrario. Cuando Marie Curie, aquella mujer que descubrió la radiactividad, era preguntada sobre sus peligros, ella decía que era completamente segura. De hecho, llevaba una barrita de uranio en su bolsillo, simplemente no tenía la más absoluta noción del riesgo de algo invisible, sin color, sin peso, sin olor y sin sabor, de algo que parecía no existir, de algo que la mató de leucemia.

Los daños de la contaminación, sin embargo, son mucho más complicados que una triste anécdota sobre una científica famosa. Afectan directamente nuestra calidad de vida, al metabolismo social y al metabolismo ecológico de los que tanto hemos venido hablando. Un buen ejemplo, es tal vez el imperio romano: la cerámica que usaba la aristocracia estaba recubierta de ese barniz que la hace brillante (un efecto de vidriado), pero eso la hacía más cara, por lo que solamente las familias más ricas podían tener ese lujo. La base del vidriado es el Plomo, un metal bioacumulable y biomagnificable, extremadamente tóxico, que produce muchísimos daños y muy graves en el organismo, y entre otras cosas, causa extravagancia. La aristocracia romana usaba vasijas de esa cerámica hermosamente vidriada para almacenar el vino y el vinagre, dos bebidas que por su acidez disuelven el plomo. Sin ser la única, ni la principal causa, la intoxicación por plomo puede explicar muchos comportamientos de la aristocracia romana, que ahora nos sorprenden y no entendemos, y que mucha gente los considera entre las causas de la caída del imperio romano.

La contaminación es real, no es algo abstracto, no es un discurso, no es alarmismo, ni amarillismo, no es una posibilidad, repito, es real, ya nos ha hecho mucho daño, y nos lo sigue haciendo. Me aterroriza la falta de reacción que tenemos como sociedad ante este hecho.

Los ejemplos se multiplican por donde miremos: se ha demostrado que los ftalatos, compuestos utilizados para que el plástico se haga más flexible (que se desprenden de él, y los respiramos, comemos y bebemos) son una de las principales causas de infertilidad masculina; ¡las primeras alertas son de 1974 y no se ha hecho nada!. Los insecticidas parecen estar entre los causantes del Alzheimer, según un estudio científico publicado hace pocos días en España. Las hormonas usadas en las carnes, como el pollo, parecen estar relacionadas con el adelanto en la menstruación de las niñas. Las hormonas de las píldoras anticonceptivas femeninas van al agua a través de la orina, y hay estudios que sostienen que son también una causa importante de infertilidad masculina, porque no son eliminadas ni en el tratamiento de las aguas residuales, ni en la potabilización de agua. La lista puede ser interminable, los daños que causan muchos de esos miles de compuestos (en teoría, fundamentales para el desarrollo y para nuestra calidad de vida), son también terribles: cáncer, alergias, daños a cada uno de nuestros sistemas, y muchos que ni nos imaginamos.

A pesar de que la contaminación afecta al planeta y a la humanidad, no lo hace equitativamente. Evidentemente afecta primero a quienes son más sensibles: las niñas y niños, las personas ancianas, las personas enfermas, pero sobre todo a los pueblos originarios, a las personas desnutridas, a los sin techo, a los sin tierra, a esos miles de millones de seres humanos excluidos del desarrollo. Esto no ocurre porque la contaminación sea un ser macabro, que escoge selectivamente a sus víctimas. Se da porque las actividades que no son compatibles con la cotidianidad humana, las que contaminan, que no son bien vistas en zonas residenciales, donde vive la gente de bien, si se ubican selectivamente: en donde viven quienes no tienen el poder para defenderse, las personas excluidas, los pueblos marginados; estos lugares son también los sitios en donde, quienes no tienen otra opción, van vivir. Sólo hay que fijarse dónde están, por ejemplo,las zonas de extracción de recursos, como el petróleo o los minerales, las zonas industriales, los botaderos de desechos (los considerados peligrosos y los que no), las plantas de tratamiento de aguas, en fin, la lista es larga. No es coincidencia que los problemas ambientales sean más evidentes en donde viven los seres humanos más desprotegidos y vulnerables, tampoco es un castigo de los dioses, y mucho menos el precio del subdesarrollo. No es castigo, es injusticia. Esto podría parecer una declaración vacía y manipuladora, pero lamentablemente está respaldada por cientos, y tal vez miles de estudios en justicia ambiental y ecología política, a nivel global que lo demuestran.

El desarrollo, la apropiación, el traslado de costos y la contaminación

Aunque ya habíamos hablado de la apropiación por desposeción, creo que es una idea fundamental para poder entender a la contaminación, por lo que voy a copiar el texto que está en la entrada Economía y ecología: ¿enemigos íntimos?:

“…Federico de María, distingue dos tipos de apropiación: la apropiación de los medios de producción, y la apropiación de los medios de existencia:

  • Apropiación de los medios de producción: este tipo de apropiación sustenta en desposeer a la gente de lo que necesita para producir, por ejemplo, el trabajo, el agua (en sus usos productivos) o el suelo (en sus usos productivos).
  • Acumulación por apropiación de los medios de existencia: se basa en desposeer a la gente de lo que necesita para existir, por ejemplo, el aire, el agua (como necesidad vital) o el suelo (como lugar donde vivir). Se pueden distinguir aquí dos tipos de apropiación de los medios de existencia: la apropiación por contaminación, que propone Joan Martínez Alier, y la apropiación del metabolismo ecológico.

Al contaminar, al tener trabajadores trabajando en malas condiciones, o al apropiarse del metabolismo ecológico, se traslada los costos a la sociedad y la naturaleza: pues, tanto la sociedad, como la naturaleza asumen los costos y las consecuencias de la descontaminación. A mi me costó entender cómo algo, que no es alguien, como la naturaleza, asume costos: ahora el metabolismo ecológico debe emplear parte o toda su energía y trabajo para procesar contaminantes, si puede hacerlo continua existiendo, y si no simplemente desaparece.

En este contexto, creo que se puede hablar de otro tipo de apropiación: la apropiación de la persona misma. Al apropiarse de los medios de existencia, ya sea del metabolismo ecológico o por contaminación, una de las consecuencias es la afectación a la salud de la gente y a sus derechos (individuales y colectivos). Por tanto, la persona ha sido desposeída de su salud, y de sus derechos. A esto es a lo que le he llamado acumulación por apropiación de la persona.

Esto no niega la idea de la plusvalía y de la rentabilidad, y tampoco niega el derecho que cada persona tiene de enriquecerse; simplemente, como dice Pedro Arrojo, quien lo haga, debe hacerlo sin trasladar sus costos a la sociedad y a la naturaleza, y sin apropiarse de los medios de producción y de existencia.”

¿Cuál es una de las bases principales del capitalismo, del desarrollo y de la economía actual? Creo que sin lugar a dudas la idea del crecimiento económico. El crecimiento económico se puede interpretar como la generación de nueva riqueza. No soy nadie para discutir eso con quienes si saben, pero personalmente creo que es una mentira. Estoy convencido que la creación de riqueza es una idea más propia de una película de ciencia ficción de cine B, que de la realidad.

Intentemos aplicar estas ideas a la contaminación y a una actividad que la produzca. Pensemos en una industria que produce aguas contaminadas y malos olores. Es una empresa que apenas está comenzando a tener utilidades, y que todavía no tiene el dinero suficiente para instalar los equipos que le permitirían reducir esa contaminación, y mucho menos para los equipos que eliminarían totalmente la contaminación. La ciudad, el país, y la gente necesitan que esa empresa produzca, porque genera trabajo y genera crecimiento económico. Por lo tanto, ese control de la contaminación que produce, es visto como una amenaza al desarrollo. Si gastara en eliminar la contaminación dejaría de tener utilidad, por lo tanto, dejaría de crecer y de aportar al desarrollo del país.

La película es clara ¿no? Y además es una gran mentira. Esos costos que la industria de la historia se ahorra, no desaparecen porque hayan decidido no hacer el gasto y porque la sociedad haya decidido tolerarlo. Esos mismos costos tampoco se transforman en ganancia o utilidad, aunque lo cuadernos contables de la industria digan que si es así. Esos costos simplemente se han trasladado a la sociedad, que es la que asume la descontaminación (asumiendo que se descontamina), que es la que asume los gastos de salud derivados de esos contaminantes, y tantos otros costos escondidos.

Es así que la industria del ejemplo, tiene una falsa utilidad, porque ha trasladado sus costos a la sociedad y a la naturaleza. Esa plusvalía no es real, es una apropiación por desposeción de los medios de producción, de los medios de existencia y de la salud de otros. Ese crecimiento económico, ese desarrollo generado por esta industria es una gran mentira.

La tecnología y la contaminación

Como en todo, dentro de quienes se dedican a la cosas ambientales hay muchas posiciones y visiones diferentes de los problemas. Una corriente muy fuerte, que much@s académic@s han llamado la Modernización Ecológica o la Eco-eficiencia, sostiene que todo puede ser solucionado en el mismo marco del capitalismo y con tecnología adecuada. Creo que no es así, el problema fundamental es el capitalismo mismo que sostiene su desarrollo, su crecimiento económico, en la apropiación por desposeción y en el traslado de costos. La tecnología no soluciona la crisis ecológica, puede llegar a ser una herramienta importante, pero no es una solución y no debe ser vista de esa manera.

Más allá de la parte filosófica, también existe un fenómeno real, que se conoce como la Paradoja de Jevons: se ha visto que en el capitalismo los procesos más eficientes, menos contaminantes, que requieren menos energía y menos materiales, evidentemente causan menos impacto y contaminan menos por unidad producida. Sin embargo, al observar el sistema económico en su conjunto, como cada unidad es más barata, se produce más, por lo que en realidad se incrementa el consumo de materiales, de energía y se contamina más, es decir, el impacto es mayor. Todo esto a consecuencia de una mejora tecnológica, es así que la tecnología no ha solucionado el problema, lo ha empeorado. Esto se produce no porque la tecnología sea mala, sino porque el sistema económico es el causante de los problemas.

Contaminación: ¿suicidio o genocidio?

Estoy convencido que la contaminación es una forma de genocido y no de suicidio. Es un genocidio porque se produce, se tolera, se permite y se legisla en pro del desarrollo, es decir, para garantizar la acumulación de capital de quienes la causan. Quienes la sufren, no son quienes la han producido a estas escalas actuales aberrantes, por lo tanto no se están suicidando.

Dicen que otro mundo es posible, y estoy convencido de que es así, pero eso requiere mucha creatividad, trabajo, solidaridad, cooperación (y no competencia) y justicia. Definitivamente otro mundo NO es posible con la globalización y el capitalismo, no nos dejemos engañar.

Investigador y docente universitario. La Ciencia y Tecnología Ambientales son un espacio enorme y diverso, casi indefinido. Mi doctorado es justamente en ciencia y tecnología ambientales. En ese contexto, todas mis líneas de trabajo e investigación pueden ser entendidas como Ecología Humana. Más específicamente, me he dedicado tanto a la Ecología Política Urbana y a la Ecología Política de la Conservación, como a la Economía Ecológica. Ya en la economía ecológica he trabajado el estudio del Metabolismo Social, y su relación con la cultura, la sociedad, y la organización del territorio, con énfasis especial en el agua. Las líneas de investigación en economía ecológica y ecología política rompen la barrera de las ciencias ambientales y las ciencias sociales, integrando la ecología, la economía, la sociología, la politología, la geografía y la antropología de forma transdisciplinar. Adicionalmente, mis intereses académicos se relacionan con el pensamiento crítico, el feminismo, la epistemología, las ciencias de la complejidad, la teoría del Kaos, y el comportamiento humano. Tengo un interés muy fuerte en la educación popular, la investigación acción y la ciencia post-normal. Mi experiencia de trabajo, además de la investigación, se relaciona con la gestión de procesos, programas y proyectos de investigación, y con los procesos de planificación y gestión de organizaciones académicas y de investigación. Haber servido a la sociedad desde lo público como Coordinador Zonal de SENESCYT para las zonas 3, 6 y 7 fue una experiencia de aprendizaje vital en mi vida. Me apasiona el arte y el aprender de las culturas. Hice teatro por cerca de 10 años, desde los 12 años de edad, y esas experiencias y aprendizajes marcaron mi vida. Soy practicante desde hace más de 20 años de Bujinkan Budo Taijutsu, un sistema de artes marciales japonesas ancestrales y no competitivas. Hoy soy parte del colectivo @LaKolmenaEc y de su panal La Eskuela (@ECLAESCUELA) En el que trabajamos en educación política desde la educación popular, coordino el área de ecologismo interseccional.

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